Lectura

Querido "Maestro"

La violencia como el acoso no ha parado en las instituciones de educación hacia las mujeres. Decenas de casos de acoso violento están saliendo a la luz mediante denuncias de mujeres ex estudiantes de diferentes instituciones de educación femenina. A raíz de eso, se propone un escrito, en donde se busca la perspectiva de diferentes mujeres y sus vivencias.

Por: Jacobo Londoño.

Diseño: @Aranchamora; @g1ft3d; @matthiasbrown.

Bajo el supuesto de que la educación en Colombia ha dejado y erradicado prácticas de abuso que se solían normalizar, se han creado atmósferas en las que se afirma que lxs estudiantes están segurxs. Sin embargo, tras una serie de hechos de acoso sexual ocurridos recientemente en uno de los colegios privados de mayor prestigio del país, las denuncias por este tipo de delitos han ido en aumento, debido a que se ha establecido que este tipo de “acercamientos” por parte de los trabajadores de la institución educativa hacia lxs alumnxs no es correcto. Consecuentemente, los colegios se han visto en la necesidad de tener ciertos protocolos para tratar este tipo de situaciones, por lo cual, se ha tomado la decisión de investigar a fondo en el tema para saber desde dos posturas fundamentales; un psicólogo infantil y el conducto regular de una colegio ¿cuáles son las formas debidas en las que este tipo de instituciones deberían intervenir frente a estas situaciones? También, se vio cómo algunos de los colegios de Bogotá han actuado a la hora de afrontar este tipo de violencias.

«¿Cuales son las formas debidas en las que este tipo de instituciones deberían intervenir frente a estas situaciones?»

Para responder esta duda, se logro entrevistar a tres estudiantes de diferentes colegios de Bogotá para saber si en sus colegios han visto casos de abusos. En caso de una respuesta afirmativa, cómo han sido estos casos y, qué es lo que se ha hecho al respecto para tratar este tipo de violencias en sus colegios. Como los relatos son a alumnas, vale aclarar que esta información ha sido recolectada única y exclusivamente por parte de sus testimonios. Manuela, una alumna de un colegio ubicado en la localidad de Chapinero, fue la primera en compartir su testimonio. Según la estudiante, su colegio sí ha sido afectado por un caso de acoso en los últimos años. Uno de estos fue por parte de su profesor de física, un hombre el cual según Manuela “solía mirarnos las falda constantemente, por lo que debíamos estar pendientes de tener las medias pegadas a la falda para que no se nos vieran las piernas de una manera constante”. Después de hablar acerca de este profesor con Manuela, se lanzó el interrogante de si han sucedido más casos de este estilo, a lo que la joven responde que sí, se trata de un profesor que tenía una relación “amorosa” con una estudiante de undécimo. Manuela no sabe si catalogarlo como “violencia” o no,  porque dice que “Ella quería y ella dio su consentimiento para que eso pasara”, pero recalca que en ese momento la estudiante señalada era menor de edad, por lo que a los ojos de la ley eso es considerado un delito.

Posteriormente, Catalina, una estudiante de 19 años que se graduó hace un par de meses de un colegio femenino de Bogotá. Tras unos minutos echando carreta, Catalina empieza a contar sobre los casos de acoso/abuso que ella conocía en su colegio. Para abrir la entrevista Catalina empieza a relatar la historia de un profesor que solía mantener amoríos con ex-alumnas recién graduadas. El hombre tenía un plan bien estructurado, el cual siguió al pie de la letra hasta que empezó a tener relaciones sexuales con una estudiante que continuaba en el colegio, todo el mundo se enteró,  ahí fue en donde empezó el rollo de verdad, el sujeto tuvo que presentar una carta de renuncia de inmediato. No bastando con este caso, Catalina cuenta el de otro hombre, vivo como el primero, pero reservado hasta el último instante. Se trataba de otro profesor, uno que no tenia la misma dinámica que el anterior. Este solía pervertir a distancia tomándole fotos a las estudiantes en el campus del colegio sin su autorización, fotos las cuales posteriormente guardaba en el computador de su salón. Un día, una estudiante ingresó a su salón, abrió su computador y encontró las fotos, por lo que el chistecito se le acabó al hombre, pocos días después gracias a que, esta estudiante “habló con las autoridades competentes acerca del tema y el profesor fue expulsado de manera inmediata del colegio, sin la oportunidad de volver a la institución” según cuenta Catalina.

En el caso de Manuela, la primera estudiante entrevistada, su colegio “No le dio la importancia necesaria al tema”, tras los actos de acoso por parte del profesor de física este ni siquiera se vio echado al instante “El colegio solo esperó a que se le venciera el contrato para no volver a renovarlo”. Según lo contado por Manuela, las estudiantes tampoco tuvieron ningún tipo de charla ni orientación pedagógica al respecto para tratar este tipo de temas de acoso/violencia por parte del colegio. En el caso de Catalina esta situación sí fue un poco diferente, ya que cuando éstos profesores incurrieron en estas practicas sí fueron echados al instante, un tema que según Catalina en su colegio “si se trató como se debía por casi todas partes”, dice “casi” ya que antes de estos abusos, ellas no habían recibido orientación profesional por parte del colegio para tratar este tipo de situaciones, por lo que se decidió implementar estas pedagogías después de los casos de abuso. De manera, inesperada pero oportuna, Natalia se involucra en esta historia, Natalia es la tercera entrevistada la cual no había aparecido anteriormente porque a diferencia de Manuela y Catalina ella permite ver el otro lado de la moneda, el lado positivo. Durante la entrevista de Natalia, ella contó aspectos buenos de su colegio, según lo que cuenta durante los 14 años que lleva allá  “No se ha sabido de ningún caso de agresión o acoso sexual por parte de un trabajador hacia un estudiante”. En ese sentido, resalta la constante pedagogía que da en su colegio con respecto al tema de los abusos, según su testimonio su colegio se ha tomado en serio el tema y ha trabajado seriamente en el.

 Teniendo en cuenta el testimonio de las estudiantes, ahora se vera cómo un profesional de la psicología abarca este tipo de temas. Don Justo Andrés Mesa, psicólogo del Gimnasio Moderno, colaboró para saber cómo es que se deben tratar estos temas desde el área de psicología de un colegio, lugar desde donde se pueden prevenir estos casos de abuso . Según el señor Mesa “El área de psicología de los colegios es la responsable de generar campañas de prevención con acciones de formación y acciones pedagógicas (talleres, convivencias, proyectos etc.) para enseñarle a los niños y a los jóvenes fundamentos de convivencia sana”  con estos fundamentos bien claros ellos podrán detectar cuál tipo de convivencia es y no es sana. Pero esto no es algo que se trabaja solo desde el colegio, el hogar también juega un papel fundamental en esto, por lo que un colegio también deberían hacer escuelas y talleres de sensibilización con los padres para generar espacios que garanticen el bienestar de los niños y niñas en el colegio. Si desde pequeños se aprende a no quedarse callado, a diferenciar entre acoso y amistad y a saber qué es una convivencia sana y que no lo es, este tipo de situaciones no van a pasar en el futuro.

Es este punto es donde aparece lo legal, aquello de lo que todo el mundo debe obedecer para vivir sin mayores problemas con el Estado. Claramente hay ciertas leyes que marcan un conducto regular para que el colegio siga, por lo que estos deberían cumplirlo o hacerlo cumplir al pie de la letra. Un claro ejemplo de una ley que se viola en los testimonios contados por algunas de las estudiantes es el artículo 8 de la ley 1620 en donde se habla acerca de la responsabilidad que tienen los colegios en generar las campañas que mencionaba Justo;  “Producir y distribuir materiales educativos para identificar y utilizar pedagógicamente las situaciones de acoso escolar y violencia escolar, a través de su análisis, reflexiones y discusiones entre estudiantes, que orienten su manejo en los establecimientos educativos en el marco del ejercicio de los derechos humanos, sexuales y reproductivos y de la formación para la ciudadanía.”Ley 1620  artículo 15 no. 3.  Como esta ley se encontró otra que abarca un tema muy parecido el cual según la información recolectada por las entrevistadas, tampoco se cumple a pie de la letra por uno de los colegios señalados; “Asistir técnicamente a las secretarías de educación certificadas, para que adelanten procesos de actualización y de formación docente sobre temáticas relacionadas con la promoción de la convivencia escolar, la resolución de conflictos escolares, el ejercicio de los derechos humanos, la promoción de los derechos sexuales y reproductivos, el desarrollo de competencias ciudadanas y el fomento de estilos de vida saludable para la prevención y mitigación del acoso y la violencia escolar, que se incluirán anualmente en los planes operativos de los planes territoriales de formación docente. “ Ley 1620 artículo 15 no. 6.

     Se evidencia que todo tiene coherencia entre sí, tanto las entrevistas como el tema legal, muestran que debe haber una conducta regular en todos los colegios de Bogotá la cual a día de hoy no se sigue de la manera adecuada . Si se fijan en el testimonio de Natalia, se ve que en el caso del colegio de la joven no se han visto casos de este tipo de violencias gracias a que es un colegio que le da la importancia necesaria al tema y que muy probablemente intenta abarcar el tema de los acosos y agresiones por parte de trabajadores desde la pedagogía y educación. Como no es en el caso de Manuela, que en su colegio nunca se le ha dado la importancia necesaria al tema, por lo que posiblemente tengan a muchas personas sin capacitación para reaccionar frente a este tipo de abusos pudiendo ser abusados por otras personas a diario, algo que es muy grave tanto desde el tema pedagógico como desde el tema legal, porque según lo recogido por las estudiantes las capacitaciones pedagógicas requeridas no se están dando.

Finalmente, se logró evidenciar que hay colegios en la ciudad de Bogotá que al día de hoy no están capacitados para afrontar este tipo de situaciones ya que a que no le dan la importancia debida. Como es el caso del colegio de Manuela, un lugar en el que se deberían implementar lo antes posible capacitaciones y pedagogías necesarias para evitar que los estudiantes se vean en situaciones de esta índole. Y en esa misma dinámica ayudar a toda las personas que pueden sufrir de abusos y no denuncian ya sea por miedo o por desconocimiento de la situación.